¿Cómo controlar el enojo? -Parte 2-
- 8 sept 2016
- 3 Min. de lectura
¡Hola de nuevo! Espero que les haya gustado el post anterior. Y aquí estoy de vuelta para contarles las otras 3 maneras que Brendon nos aconseja para controlar el enojo, (contadas desde mi punto de vista).
- ¡Busquen el post anterior para el primer paso!
- Inspirada en el video de Brendon Burchard: https://www.youtube.com/watch?v=1X8zdi8ypx0
2. Preguntate...
Quizás no tanto por saber sino por el ejercicio de cuestionar lo que se siente y no darlo como un hecho real… Hacé el esfuerzo de salir de la inercia de “hago lo siento” y pregúntate:
¿de dónde viene esto, este enojo?
¿Qué es lo que realmente me está molestando?
¿Lo que está pasando tiene que ver conmigo?
Por ejemplo, ¿puede ser que ese auto no te haya visto? ¿Realmente son maleducados o malas personas por tirarte el auto encima? En verdad no sabés que los hizo estar distraídos o ir apurados, quizás tienen una emergencia, quizás realmente no te vieron, y quizás… no importa ni siquiera, porque es algo que siempre puede ocurrir, y si es algo que siempre puede ocurrir, ¿por qué siempre me genera esto?
Respecto a las emociones, quizás sea mejor dar un paso atrás y convertirse en un observador. Verse a uno mismo estando enojado y preguntarse por qué actúo así. ¿Por qué siento que no estoy siendo valorado o respetado? ¿Y por qué tengo que ser valorado y respetado? ¿Por qué no dejo ir todo eso? El enojo da ilusión de fortaleza, pero el verdadero poder está en la capacidad de tomar distancia de emociones que te alteran, poder decir, “sí, me veo enojado”, sepa el por qué o no… y dejarlo ir.
3. ¿Cómo actuaría mi mejor yo?
En el mismo sentido de tomar distancia, plantea Brendon este ejercicio que parece haberle sido personalmente útil. Se trata de recordar hacia lo que apuntamos en nuestros valores. De allí aparece esta idea de un “mejor-yo”, que se ubica en el futuro y al que podemos aspirar. Entra en juego el elemento de decisión, hacer de una situación algo horrible que terminará en que nos sintamos mal o responder con gracia, tranquilidad y confianza. Creo que es algo que quizás conviene ir reflexionando con tiempo, cosa de que en el momento de enojo sólo tengamos que recordarlo con una imagen veloz.
Entonces…
Si un “yo futuro” pudiera verme en este momento, si fuera más sabio, más feliz, ¿qué me diría? Brendon imagina que esta versión mejorada te diría que te calmes, que no es para tanto. Te motivaría a que creas en tu habilidad para resolver estas dificultades. Que respires… y respires de nuevo. Lo mismo que uno se diría a un “yo pasado” si acaso pudiera volver a esos momentos en que la situación nos superaba.
Nos diría tal vez:
¿sabés qué? Manejalo bien, así te respetás después. Probate que podés. Si manejás esto bien ahora, luego tendrás menos arrepentimientos.
¿Y qué harías como tu mejor-yo? ? Viniendo de ese lugar, en el que quiero ser feliz, ¿cómo respondería?, ¿cuál sería mi próxima acción?
Lo cierto es que las preguntas que nos hacemos en momentos de conflicto dictan las respuestas que nos damos y de ahí, cómo nos comportamos.
4. Bienestar.
Para terminar, el último, pero no menor consejo es pensar en nuestro propio bienestar y el de otros. ¡Apelemos a nuestra creatividad, a nuestra capacidad de crear cosas lindas!
¿Qué respuesta en esta situación me ayudaría a crear un bienestar mental? ¿Y qué respuesta podría dar que ayudara a otro con su bienestar?
¿A qué nos lleva esto? A pasar del enojo infantil e impulsivo, a un adulto que inspira a otros por el modo en que se comportó… aún cuando tenía derecho a sentirse mal.
Qué tal si la próxima vez que, teniendo toda la razón para estar enojado, en vez de justificar tu enojo te dijeras:
Voy a usar este momento, esta circunstancia,
para desarrollar fortaleza interior,
para inspirar,
para ser la mente racional que ayude, que muestre paciencia,
para demostrar(me) que soy una buena persona.
Si podés seguir estos consejos más a menudo de lo que lo hacés ahora,
podrás sentirte mejor,más fuerte y a cargo de tu vida.

Guardar



















Comentarios